domingo, 19 de octubre de 2014

Yavato desbocado.

Dentro de lo lamentable que puede ser el estar presente en esta verdadera involución humana, es ver las nuevas generaciones de yavalixes. Desde muy pequeños aprenden a copiar conductas de sus progenitores.

Es común encontrarnos con los yovaxtos en malls o lugares públicos, donde son notoriamente llamativos por sus carreras, saltos, trepadas y escondidas muy llamativas, sin control y de sonidos guturales o gritos muy singulares que perturban su alrededor, tal como en lo hacen los verdaderos animales salvajes. No son capaces de ver o darse cuenta que pueden hacer daño a las personas mayores o transeúntes inocentes que osan cruzarse en sus alocadas carreras por los verdaderos patios de juegos que son los pasillos de los malls, supermercados o tiendas.

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