Dentro de lo lamentable que puede ser el estar presente en esta verdadera involución humana, es ver las nuevas generaciones de yavalixes. Desde muy pequeños aprenden a copiar conductas de sus progenitores.
Es común encontrarnos con los yovaxtos en malls o lugares públicos, donde son notoriamente llamativos por sus carreras, saltos, trepadas y escondidas muy llamativas, sin control y de sonidos guturales o gritos muy singulares que perturban su alrededor, tal como en lo hacen los verdaderos animales salvajes. No son capaces de ver o darse cuenta que pueden hacer daño a las personas mayores o transeúntes inocentes que osan cruzarse en sus alocadas carreras por los verdaderos patios de juegos que son los pasillos de los malls, supermercados o tiendas.
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